Y es que este puente pasado, el único que teníamos esta temporada con Martín, salimos una vez más a hacer caminos...
Pero no había avión esta vez. Dejamos el terruño avanzada la tarde con un cafelito y la merienda de Martín ...
... llegamos a destino, nos instalamos y salimos a correr camino, bajo la lluvia he de decir, que esta primera noche no se cortó un pelo. Con todo, en esta primera andaina tropezamos con una tienda
que era imposible no visitar al día siguiente a primera hora, resultando que no era de jamones y cosas, sino de chorizinos y cosas ...no se me ocurre mejor marketing ni más divertido...
pero superada la visita obligada y a expensas de mejor día y año para repetirla y completarla como debe ser, nos dedicamos ya a turistear por libre, por así decirlo y - sin orden establecido - dejo constancia de que echamos a andar ...
a pie donde es posible - en este caso siempre soy coche escoba, porque no doy el nivel - y en coche en los traslados largos , y alejándonos de los circuitos más habituales, que ya conocíamos en parte, nos enredamos en los increíbles acantilados hacia el Cantábrico
...o de manos ...
visitamos homenajes al pasado
y al futuro
arquitecturas ancestrales
arquitecturas históricas ...
... arquitecturas urbanas
... arquitecturas vanguardistas
arquitecturas monumentales
y comimos con los pies en el serrín...
Y claro, miniaturas a una u otra escala ...
... en fin, una disparidad absoluta que nos permitió además otros contrastes
e incluso comprobar que entre muchos artistas que no me atrevo a reproducir, el cuadro preferido de Martín es el que sigue,
que yo le he prometido que estará en la escenita que tenemos pendiente...


